La semana santa se fue y con ella cientos de vivencias, de sensaciones, de emociones y porque no decirlo, de algún que otro desfase… ¡que nunca está de más! Ayer, después de la resaca de cornetas y tambores intenté hacer balance de todo lo acontecido pero estaba cansada, nostálgica y un poco contrariada. Quizás por esa razón decidí no cuestionarme las cosas (lamento si alguien esperaba que lo hiciera) porque en realidad, no hay nada que cuestionar, disfruté sin más. No pretendo buscar excusas con las que justificar algunos de mis actos. Fue y ya esta ¡no soy perfecta! y tampoco lo pretendo, pero he de admitir que me duele…en fin. Duele porque te quiero, porque me importas y porque lamento no haber sido consciente de tu momento..lo siento amiga..