No basta con los sueños, no basta con las fantasías, no basta con las ilusiones, no basta con el deseo y los proyectos... Y sin embargo, sin ellos, no hay camino.

Nos da tanto miedo entregarnos, fundirnos con el otro, que solo podemos hacerlo parcialmente. Es un intento de proteccion contra los dos grandes monstruos: el rechazo y el abandono.